Diario de un mono

Yo soy un mono que se dio cuenta que el tiempo es muy poco.

Septiembre 2, 2013 at 4:59am
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No era normal, más de quince minutos habían pasado y Bruno no salía del baño. Preocupada, mi hermana decidió llamar a la puerta y, con palabras que no recuerdo, Bruno la tranquilizó.

Sorpresa la que se llevó mi hermana al ver salir al pequeño travieso, algo le faltaba, era un nuevo él. Bruno se demoró más de lo normal porque se hizo un pequeño hueco en la parte superior de la cabeza. Encontró una pequeña rasuradora de su papá y, según cuenta, comenzó a raparse con el objetivo de parecerse a su papá.

Con qué orgullo Bruno portaba el hueco que tenía en la cabeza, un espectáculo digno de admirar. Bruno simplemente disfruta ser quien es, no tiene pena, es simplemente libre. Ríe, se enoja, grita, llora, chantajea, golpea, pide perdón sin saber porque pide perdón, vive intensamente. Ojalá nunca pierda esa bella cualidad.

A veces me enojo con él, y ahora tras este agradable incidente, reconozco que la mayor parte del tiempo es mi estrechez mental la que ofusca mi carácter. Ni Bruno es un santo ni yo un pendejo, pero qué grata es la vida cuando aprendemos a reconocer que los otros no son como nosotros.

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Julio 27, 2013 at 2:19am
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En honor a Alan Turing.

En honor a Alan Turing.

Julio 8, 2013 at 11:49pm
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nosettledlife:

In Africa it’s hard to be upset with a kid for having a monkey on a chain when the monkey is actually on your head. I really tried. But once he’s playing up there you’re kind of just like holy shit theres a monkey on my head.

nosettledlife:

In Africa it’s hard to be upset with a kid for having a monkey on a chain when the monkey is actually on your head. I really tried. But once he’s playing up there you’re kind of just like holy shit theres a monkey on my head.

Junio 9, 2013 at 2:30pm
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En el arte de vivir no hay nada nuevo, tal y como recita el Libro de Eclesiastés: “Lo que fue, eso mismo será; lo que se hizo, eso mismo se hará: ¡no hay nada nuevo bajo el sol!”.

Mi tía Elsi es una de esas escasas personas que, sin ser especialista, ha leído reiteradamente y con atención la Biblia, descubriendo en cada pasaje una especie de filosofía universal. El interés por leer la Biblia de principio a fin tengo, mas el precepto sobre el que gira el libro me cansa. Aún sin contar con pleno conocimiento del contenido, concuerdo en que la Biblia es un ejemplo de sabiduría condensada.

Intriga pensar como algo tan básico es desapercibido, al grado que engañosos libros de superación personal intentan resolver lo ya resuelto, filosofías y análisis cognitivos se erigen, pastores predican el camino, y con todo el hombre parece que ha olvidado qué es disfrutar y vivir. 

2000 años atrás Séneca decía:

siendo gran estorbo para la vida la esperanza, que pende de lo que ha de suceder mañana. Pierdes lo presente y, disponiendo de lo que está en las manos de la fortuna, dejas lo que está en las tuyas. ¿Dónde pones la mira? ¿Hasta dónde te extiendes? Todo lo que está por venir es incierto.Vive el presente

Mayo 19, 2013 at 10:32pm
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Price is a public matter — a negotiation between supply and demand. A thing’s price is set in competition. So the price of a car is determined by how much some people want it, how much they are willing to pay, and how ready the manufacturer is to sell. It’s a public activity: lots of people are involved in the process, but your voice is almost never important in setting the price.

Value, on the other hand, is a personal, ethical and aesthetic judgment — assigned finally by individuals, and founded on their perceptiveness, wisdom and character.

— http://www.brainpickings.org/index.php/2013/05/13/how-to-worry-less-about-money/

5:15pm
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A pocos días de dejar los 27 atrás, me complace pensar que no formaré parte del trágico Club de los 27. No he tenido una vida tan tempestuosa y desequilibrada como la de ellos, pero ustedes saben, creencias son creencias.

Esta es la quinta vez que leo el conmovedor y revelador discurso que David Foster Wallace da en una ceremonia de graduación de Kenyon College. Es surrealista pensar que un hombre con ideas tan claras, confeso analista de la vida, haya recurrido al suicidio. Sin embargo la tristeza y preocupación es la realidad de millones que deciden analizar en exceso las situaciones. Llega un punto en el que el estrés emocional causado por la falta de control sobrepasa toda capacidad de raciocinio. Con acierto David habla sobre uno de los actos más comunes del suicidio:

It is not the least bit coincidental that adults who commit suicide with firearms almost always shoot themselves in: the head. They shoot the terrible master. And the truth is that most of these suicides are actually dead long before they pull the trigger.

El cambio en este contexto suele ser una retroalimentación tormentosa. Cuenta un biógrafo que Wallace sudaba nerviosamente al expresar sus ideas, consciente del problema mismo intentaba modificar su conducta, mas el análisis de la situación lo regresaba al problema original.

Tal vez su mayor legado para los no literatos como este mono haya sido su testimonio: que la verdadera libertad es aprender a como pensar, a controlar nuestros pensamientos y no ser víctimas de nuestra mente. A vivir conscientes.

The only thing that’s capital-T True is that you get to decide how you’re gonna try to see it.

Mayo 17, 2013 at 11:31am
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Una letra, una pinche letra puede cambiar la historia por completo. Esta es una historia donde la prudencia no tiene cabida, pero sí el miedo, la desesperación, el enojo, la casualidad y la desconfianza. Bien dice la gente que la confianza es un tesoro que se adquiere con dificultad y se pierde con facilidad.

Ayer alrededor de las 5 p.m., tras terminar la comida, mi mamá, hermana y sobrinos salieron de la casa para hacer unas diligencias. Yo me quedé viendo películas con mi papá en su cuarto. Acaso dormí una hora y salí del cuarto dos veces por comida y agua; la mayor parte del tiempo estuve viendo cual cosa pasara en la tele y platicando con el viejo.

Hora y media después, la familia llegó. Bajé a saludar y al borde de la histeria encontré a mi mamá en la cocina. Alguien había dejado una nota en la mesa de la cocina. Con ligeras modificaciones para proteger la privacidad de los involucrados, la nota decía:

Juana

Dona porfi

ria

marqueme

De inmediato asumimos que era Juana, una chava que había trabajado en la casa meses atrás. Y como toda persona de confianza, Juana en algún momento tuvo copias de las llaves de la casa. Juana era muy amable y diligente, la queríamos mucho, lamentablemente la relación no terminó bien. Un día simplemente decidió no regresar; diferencias verbales terminaron por distanciarnos.

Dirán, ¿pero cuál es el condenado problema? La nota es inofensiva, ningún objeto se perdió, no hay sangre, el perro conserva las cuatro patas…

Verán, el enigma es simple, ¿cómo demonios llegó esa nota a la mesa? Olvidé resaltar que el autor de la nota utilizó una de las servilletas de la cocina. O alguien tenía un servilletero igual al nuestro y el viento dejó la nota en la cocina, o alguien entró, escribió y dejó la nota. ¡Alguien! Cual episodio de Sherlock Holmes (perdón Horacio), ¿quién entró a la casa y dejó la nota?

Y así fue como comenzamos a crear y destruir hipótesis.

¿Acaso mi papá bajó las escaleras y recibió la nota mientras yo dormía? El viejo lo negó. Hipótesis número uno descartada.

¿Adri, la muchacha que ayuda con los labores de la casa, regresó y escribió la nota? Extraño sería, la nota comienza con Juana. De todas formas le hablamos y asustada negó estar involucrada. Hipótesis número dos descartada.

Ramiro, el mayor de mis sobrinos, rondaba la cocina y opinaba sin cesar, sus ojos corrían de extremo a extremo, emanando una mezcla de emoción y desconcierto. Tal vez vino acompañada —añadía el sagaz pequeño.

Insértese en este espacio dos o tres hipótesis más. Ninguna cuadraba tan bien como el atroz ingreso no autorizado y desafiante de Juana. Era claro, en un momento de enojo y confusión decidió entrar a la casa con la intención de hablar con mi mamá.

El descaro sorprende. Intrigados nos preguntábamos como era posible que Juana hubiese minimizado o ignorado nuestra presencia. Tan fácil era confirmarlo, solo tenía que avistar la parte frontal de la casa para encontrar dos coches estacionados.

Al fin, decidimos actuar. Mi mamá le marcó por teléfono y, por azares del destino, que de provecho luego serán, decidió no acusarla si no tan solo inventar una pequeña historia para medir terreno. Como era de esperarse, qué pilluelo confiesa inmediatamente su crimen, Juana negó la visita.

El ahora qué hacemos rondaba por nuestras cabezas, teníamos miedo y queríamos ser precavidos. Llamamos a un número de emergencias para denunciar el delito y pocos minutos después la policía arribó. Con un profesionalismo poco antes visto, sarcasmo de por medio, uno de los policías nos hizo preguntas sobre el incidente, y para no hacer largo el cuento, la visita se redujo a un —no podemos ayudarlos porque nuestra intervención exige flagrancia. Sí, el oficial pronunció flagrancia.

Seamos justos, el oficial fue cortés y nos recomendó levantar una queja en el Ministerio Público. Claro, a las diez de la noche, nuestras almas lo único que querían era descansar, subrayo, afortunadamente. Si la jefa no me hubiese detenido, esta historia sería una no muy grata historia.

Desprotegidos, cerramos las puertas con fuerza proporcional al empeño que uno invierte al intentar que los desechos del baño bajen, afilamos machetes, y cerramos los cuartos con seguro. Paranoia total. Si el enemigo tenía llave, ¿qué podríamos esperar?

Dormí sin dificultad, en poco más de veinte minutos perecí.

Amanecimos contentos por un día más de vida, sin rasguños, ni forcejeo de puertas ni ventanas, esperando a que el reloj marque las diez para llamar al cerrajero.

Sorpresa la que avendría.

Juan llegó. Juan es un hombre muy trabajador y alegre, es de esas personas que simplemente disfrutan la vida, las penas o las olvida o las ignora. Suele visitarnos los fines de semana para ayudar a solventar pendientes de la casa.

Cuenta mi mamá que al contarle la anécdota, Juan no pudo mas que reír, algo extraño le causaba gracia. Nada más ni menos que la culpa. Y así fue como Juan plasmó el cierre de esta historia con un inolvidable —Señora, yo escribí la nota.

Maldito Juan, por qué demonios no escribiste bien tu nombre. La insulsa “a” que torpemente añadiste activó nuestra deficiente maquinaria.

Mayo 9, 2013 at 1:00am
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blog.izs.me: Curiosity and The Practice →

izs:

All too often, people do good things for the wrong reasons, and find it’s not sustainable. Compare the differences between these statements:

I want to develop software.
I want to be a software developer.

I want to write a novel.
I want to be a novelist.

I want to do yoga.
I want to be a…

Mayo 5, 2013 at 6:19pm
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Once you’re past a certain level of material well-being, people’s long-term happiness and wellbeing is about having deep personal relationships, believing in something larger than themselves, and doing something meaningful that they enjoy.

— Daniel Pink

Mayo 4, 2013 at 2:11am
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Wise men, being aware of the uncertainty of human affairs, and having observed how small a matter often produces a great change, are modest in their conjectures.

— Arthur Martine